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No nos olvidemos de Kirsty MacColl

por Paulino Ordóñez

Kirsty MacColl fue una cantante inglesa cuyo talento quedó demostrado en sus discos solistas y en las colaboraciones realizadas al lado de nombres de relevancia musical como The Smiths, Billy Bragg, Talking Heads y The Pogues, por mencionar algunos.
Ella murió durante unas vacaciones en México, a finales del año 2000; había venido a bucear con sus hijos a Cozumel. El bote rápido de Guillermo González Nova, empresario mexicano consejero y propietario del consorcio Comercial Mexicana, pasó por encima de ella. El bote iba a una velocidad mucho mayor a la expresada por González Nova, en aguas donde se tiene prohibido el tránsito a ese tipo de lanchas. Él era el dueño del bote y la única persona abordo autorizada para conducirlo, pero fue un empleado suyo quien compareció, afirmando que era él y no González Nova quien estaba al timón. Una fianza de $1,034 pesos después (además de un pago compensatorio para los hijos de MacColl), el asunto legal se dio por terminado.
La madre de Kirsty armó una campaña exigiendo un juicio justo y condolencias de parte del responsable del bote, quien nunca se puso en contacto con ella. Bono, cantante de U2, llamó la atención sobre el caso, dedicándole una canción a su amiga durante el concierto de febrero 2006 en Monterrey. Vicente Fox respondió a través de un portavoz, prometiendo que el caso seguiría y sería esclarecido. La madre de Kirsty, así como familiares, amigos y fans de su hija, escribieron al presidente sucesor, Felipe Calderón. En diciembre del 2009, Jean MacColl dio por terminada su campaña en busca de justicia para su hija.
Once años después, en medio de un clima nacional marcado por la violencia acrecentada y la incompetencia de las autoridades para garantizar la seguridad dentro del territorio mexicano, así como por la atención política concentrada en las próximas elecciones presidenciales y la polémica alrededor de los candidatos, tenemos que escuchar a Kirsty MacColl, tenemos que hablar y escribir sobre ella, tenemos que recordarla. Hacerlo es una forma de estar en desacuerdo, una vez más, con uno de nuestros grandes males, el que Jean McColl resumió tan claramente: “En México, si se es rico y poderoso, se está por encima de la ley”.

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