Hay algo honesto y perturbador en desenterrar una canción de 1995 y presentarla al mundo treinta años después, sin pedir disculpas y con el volumen a tope. «Rhinos», el primer sencillo que NIÑA ofrece bajo el sello Happy-Fi Records, es exactamente eso: un fósil cuidadosamente reanimado que suena, contra toda probabilidad, completamente vivo.
Originalmente concebida en los años dorados del alt-rock continental —cuando los Smashing Pumpkins hacían llorar a los adolescentes y Weezer les enseñaba a sentirse raros con dignidad—, la canción lleva el ADN de esa era tatuado en cada acorde descendente y en cada hit de caja que Chajoe, Gino, Alan y Sam se tomaron la molestia de volver a grabar en 2024. El resultado no es una nostalgia barata: es una declaración de principios.
La producción es deliberadamente cruda. Las guitarras se frotan entre sí con la familiaridad de viejos amigos discutiendo, y hay un mid-tempo que se niega a correr aunque sabe perfectamente cómo hacerlo. En ese espacio habita la tensión real del track: la energía contenida de algo que podría explotar pero elige no hacerlo. Es una característica, no un defecto.
Treinta años de sedimento pesan, pero NIÑA los lleva bien. «Rhinos» no intenta sonar como 2026; intenta sonar verdadera. En gran medida, lo logra.
Rhino rhino, que se siente amigo?
mandame una vela que me siga a tu camino...
Porque hoy... es muy obscuro.
Como no me dices que no hay salida?
No hay refugio en mi saliva!
Párate siéntate, viájate...
Mi querido fiel hermano,
Hay ilusiones que no viajan solas...
54, conmigo o sin mi no hay 2
1 contra mi
2 contra mi
3 contra mi
4 contra mi
5 contra mi
6 contra mi
7 contra mi